Jueves, 25 de junio de 2015

Dalías se vistió de luto tras el trágico accidente que se llevó la vida de una joven, cuando un desalmado que circulaba a más de 150 Km/h arrolló a la víctima y a otra amiga con su coche

EL 21 de enero de 2006 se ha convertido en una fecha marcada por un triste y luctuoso para el municipio de Dalías. A primeras horas de esa madrugada murió trágicamente la joven de esta localidad, Lidia Ruiz de 21 años de edad al ser arrollada por un turismo cuyo conductor se dio a la fuga circulando a más de 150 kilómetros por hora. En este mismo dramático accidente, otra amiga de la fallecida, Jessica Gómez de 23 años de edad resultó también herida de carácter menos al sufrir un fuerte impacto en la pierna derecho precisando ser asistida en el hospital comarcal de Poniente. 

Las muchachas esperaban la salida de unas amigas en la puerta de una discoteca ubicada en la avenida de Alpujarra para tras unas horas de diversión dirigirse a descansar a sus casas. La muerte segó de raíz la vida a la joven Lidia. Como consecuencia del luctuoso suceso el Ayuntamiento de Dalías decretó dos días de luto oficial y la suspensión de la fiesta de Los San Antones en memoria de la fallecida, y es que su trágica muerte y las distintas circunstancias que rodearon el caso provocaron una enorme consternación en toda la comarca de Poniente. La joven fallecida y su familia, todos ellos nativos del municipio, eran muy apreciadas por sus convecinos. La victima trabajaba habitualmente en la explotación agrícola de la familia y todos sus convecinos coincidieron en calificarla como una persona muy alegre, cariñosa y amiga de sus amigas. 

El accidente que se saldó con la vida de la joven daliense se produjo poco antes de las dos de la madrugada en la travesía de Dalias con la antigua carretera ALP-400 a la altura del punto kilométrico 9.500 y la avenida de las Alpujarras. Un coche conducido por una persona de una forma irresponsable arrolló a las muchachas. Se pudo determinar que el vehículo circulaba a unos 150-160 kilómetros por hora y desde el primer momento se tuvo la sospecha de que la persona que conducía el vehículo, sin prestar el obligatorio socorro a las victimas, podría residir en la zona de la alpujarra almeriense o en algún municipio limítrofe. Los datos aportados por los testigos fueron un tanto confusos y controvertidos, lo que en definitivo alargó el proceso de investigación para la localización del conductor y su identidad. En un principio se habló de que el coche infractor podría ser un Seat León de color rojo, testimonio erróneo como después se comprobó, aunque comprensible dada la oscuridad de la noche y la velocidad que llevaba el turismo. 

Hubo varias personas que fueron testigos presenciales del accidente quienes dieron la voz de alarma avisando telefónicamente al servicio de coordinación de emergencias del 112 que de inmediato activó los dispositivos sanitarios y policiales. Desgraciadamente a la llegada de una UVI móvil desplazada desde El Ejido hasta el lugar del siniestro, los facultativos nada pudieron hacer por salvar la vida de Lidia Ruiz ya que la infortunada muchacha prácticamente había fallecido en el acto, como consecuencia de las múltiples e irreversibles lesiones. Su amiga Jessica Gómez fue dada de alta clínica 24 horas mas tarde. 

El Servicio de Información de la Agrupación de Trafico de la Guardia Civil comenzó a realizar su trabajo. Pacientemente y en amplio radio de unos veinte kilómetros se fueron cotejando pistas, datos, consultas en talleres de chapa o mecánica, cualquier rastro, buscando la pieza clave que hiciese encajar el puzzle. Tuvieron que pasar nueve días hasta que la investigación dio sus frutos. El coche en cuestión se trataba de un Peugeot 406 de color verde que fue localizado por la Guardia Civil en un taller de chapa en el municipio de El Ejido. Desde el primer momento se apuntó en fuentes cercanas a la investigación, que la persona que conducía el vehículo podría tratarse de un hombre aunque finalmente la investigación policial pudo determinar que se trataba de una mujer de 33 años vecina del mismo municipio y que fue arrestada a medio día del 31 de enero por los agentes en su puesto de trabajo, en un almacén agrícola de El Ejido. 

Ante las distintas pruebas presentadas por la Guardia Civil, la mujer admitió su implicación en los hechos declarándolo así durante su comparecencia ante el titular del juzgado de instrucción número 2 de El Ejido, cuyo magistrado decretó su ingreso inmediato en la prisión provincial de Acebuche. La detenida identificada con las iniciales de C.C. y acusada de un presunto delito de omisión del deber de socorro quedo alojada en el pabellón de mujeres del centro penitenciario. 

Hasta que la Guardia Civil llegó al total esclarecimiento del caso, la familia de la fallecida vivió una terrible situación de angustia. Tras los dos días de luto oficial decretados por el ayuntamiento y la consiguiente cancelación de todos los actos oficiales, el dolor y la ira contenida se mantuvo en esa semana larga, entre vecinos y familiares esperando conocer el resultado final de las investigaciones. Durante el multitudinario funeral, los vecinos de Dalias mostraron su pena y dolor por el triste suceso ya que todavía no se conocía quien causó con su coche la muerte de la muchacha en la puerta de la discoteca de la avenida de las Alpujarras. 

Cuando por el pueblo se expandió la noticia de que la Guardia Civil había detenido a la presunta autora de los hechos tras llevar para arreglarlo su coche a un taller de El Ejido, no dejó indiferente a los vecinos y la indignación se fue multiplicando entre los vecinos aunque también se dijo que la conductora "se puso muy nerviosa" tras el atropello y "perdió la cabeza", pero para los familiares y amigos resultaba muy duro entender su huida sin auxiliar a las jóvenes. El sentimiento generalizado de los vecinos de Dalias fue en aquellos primeros días del mes de febrero de 2006 de total reproche y condena para la conductora huida. 

Socorrer a un accidentado se convierte en una obligación moral, un deber solidario que tienen todos los ciudadanos con los demás y según el marco legal, una responsabilidad. De hecho, quien lo incumpla, puede ser declarado culpable de un delito de omisión del deber de socorro y obligado a cumplir la preceptiva condena penal que puede alcanzar los cuatro años de cárcel. 

En efecto, la Ley de Seguridad Vial y el Reglamento General de Circulación establecen la obligatoriedad de prestar, auxiliar o solicita auxilio tanto para los usuarios de las vías implicados en un accidente de tráfico, como para los que lo presencien o tengan conocimiento del mismo. El Código Penal -artículo 195- castiga este delito con las siguientes penas: El que no socorriere a una persona que se hallare desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros. La pena será la de multa de tres a doce meses. El que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio ajeno. La pena será la misma que en el caso anterior. Cuando la víctima lo fuere por accidente ocasionado fortuitamente por el que omitió el auxilio, la pena correspondiente al delito es más grave y será de prisión de seis meses a 18 meses y si el accidente se debiera a imprudencia, la pena será de prisión de seis meses a cuatro años.

www.elalmeria.es


Publicado por Celindango15 @ 16:13
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 10 de agosto de 2015 | 10:31

Imposible ir por esa carretera a 150 Km por hora,y las chicas cometieron la imprudencia de cruzar.Ni hay paso de peatones ni semáforos y estaban en medio de la carretera.Eso sí,la conductora se dio a la fuga no cumpliendo con el deber de socorro.