Jueves, 20 de septiembre de 2018

Cuando recibí la llamada de Marta, presidenta de la Asociación de Vecinos (AVECE) y me ofreció la posibilidad de ser el pregonero de las fiestas de este año, miles de momentos que he vivido en Celín, me llegaron a la cabeza en un solo instante. Curiosamente, ese día era mi cumpleaños, y sin duda, fue el mejor regalo que me han podido hacer. Para mí, es un honor y me llena de orgullo ser vuestro pregonero, ser el pregonero de las fiestas de Celín, mi pueblo. 

Mi vinculación con Celín viene a través de mi familia materna, en concreto, mi abuela Pura, con la persona que pasaba todos los veranos aquí. Nunca olvidaré sus ‘’regañinas’’ y su famosa frase de ‘’ Como no vengas a la hora, llamo a tú madre y que te lleve a Almería’’ si cuando el reloj de la iglesia marcaba las 12 y aun no había llegado a casa. Del mismo modo, mi abuelo José García, que, aunque no tuve el placer de poder conocerlo, a cualquier persona que le pregunte, siempre ha tenido buenas palabras hacía su persona. Su don de gente y su buen hacer en el campo, concretamente en el sector de la uva, no ha pasado desapercibido aquí. Tampoco puedo olvidarme de mi tío Paco y de mi tía Trina, con los que he pasado también muchas horas. Navidades, cumpleaños, fiestas, en general, el punto de reencuentro con la familia siempre es en Celín.

Aunque no haya vivido aquí, he crecido y me he desarrollado como persona. Empezando por aquellos largos veranos que se prolongaban hasta las fiestas de San Miguel, con numerosas pachangas de fútbol en el ‘’poli’’ y las famosas camisetas blancas que se convertían de color rojizo y que más de un dolor de cabeza ha provocado en nuestras madres para sacarles el color. Esas partidas interminables de ‘’Tres marinas a la mar’’, que tenían hora de comienzo, pero nunca de finalización. También, aquellas carreras con las bicicletas por estas calles, sin importarnos la hora, el calor o el frío que pudiera hacer en ese momento, sin olvidar las tardes en el arroyo, enclave mágico de nuestra provincia. Hoy, con esas personas que compartí mi infancia, mi madurez y los mejores momentos de mi vida, están aquí, hecho que me enorgullece.

No quiero olvidarme tampoco, el por qué estoy aquí. Allá por el año 2010, un joven iluso, con ganas de dar a conocer su pueblo por cualquier rincón del planeta, creó el blog y la página social de Facebook que todos conocéis como ‘’Celín Actualidad’’.  En su momento, se creó bastante expectación, pues ya que Celín nunca había contado con una herramienta digital donde se le pudiera dar eco de aquellos sucesos o actividades que tenían lugar en nuestro pueblo. Actualmente, tenemos casi 1000 seguidores de todo el mundo. Países como Francia, Alemania, Polonia, México, Puerto Rico...etc. Hecho del que me hace sentirme muy feliz dada la respuesta que tienen los lectores con la mencionada página.

Aunque hoy sea mi persona la que está aquí leyendo este humilde pregón, el verdadero protagonista y por el cual se celebran nuestras fiestas, es San Miguel Arcángel, patrón de Celín. Mi devoción a San Miguel es infinita. Allá donde voy, llevo una estampa junto a mí. Aunque digan que las casualidades no existen, creo que esa afirmación, en este caso, no puede darse. Y es que son varias las casualidades que se dan. Por ejemplo, mi lugar de residencia en Almería se encuentra junto a la plaza Balneario San Miguel, en la autoescuela donde me saqué el carné se llamaba San Miguel y, por último, y para más inri, mi nuevo hogar en Salamanca se encuentra junto a la Iglesia parroquial de San Miguel, ¿casualidad o causalidad? Como cada año, impaciente me hallo para ver salir a San Miguel en procesión por estas bonitas calles. Para mi tiene, dos significados: el primero, el sentimiento y el fervor que tengo por San Miguel y el segundo, supone el fin del verano, el comienzo de un nuevo año, y la cuenta atrás para volver aquí.

Hoy estamos en fiestas, fiestas que he vivido con alegría e ilusión. Mis recuerdos, en aquellos viajes en las barquitas, donde nos retábamos entre los amigos para ver quien llegaba a dar la vuelta. Esos ‘’polos’’ gigantes del molino de Celín o aquellos ropajes que acababan quemados por conseguir un juguete en la traca. Quiero y deseo que las nuevas generaciones disfruten al menos tanto como yo lo he hecho. No podemos permitir que nuestro pueblo caiga en el olvido, por lo que invito a que vuestros hijos, nietos o sobrinos, tengan la oportunidad de poder vivir esos grandes momentos que nosotros sí hemos vivido.

Queridos vecinos, amigos y amigas, deseo que disfrutéis de estas fiestas tan bonitas, entrañables y familiares como son las nuestras. Si algo tenemos los celindangos, es nuestra cercanía, nuestra hospitalidad y el buen hacer. Las fiestas de Celín, tienen algo especial. Sus calles estrechas con olor a jazmín, las buenas tapas en la terraza de Antoñico para seguir con unos buenos bailes en la plaza, y para los más valientes, acabar las fiestas con la diana, la más antigua de Dalías y sus tradicionales cabezudos. Decía Walt Whitman que la felicidad no está en otro lugar, sino en este lugar, no en otra hora, sino en esta hora.

Antes de finalizar, me gustaría dedicarle este pregón, a una persona que no está con nosotros, pero que estoy seguro que estaría muy orgulloso de verme aquí, leyendo este pregón. Estos vivas van por ti, amigo.

¡¡¡VIVA CELÍN!!!

¡¡¡VIVA SAN MIGUEL!!!

                                                                               Luis Carrué García


Publicado por Celindango15 @ 19:53
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